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Preguntas Frecuentes

La República Checa está en el corazón de Europa. En la actualidad está formada por Silesia, Moravia y Bohemia y es atravesada por numerosos ríos que desembocan en el Mar del Norte, el Mar Báltico y el Mar Negro. Los bosques representan un tercio de la extensión territorial de la República Checa, por lo que son un gran atractivo para los turistas amantes de lo natural.

El estado checo (ex Bohemia) comienza a perfilarse en el siglo IX como un ducado con centro en Praga, rodeado por el Imperio de Gran Moravia. Con la disolución de este imperio, en el año 907, comienza un proceso que llevará a su integración en el imperio austrohúngaro, luego a la creación de la República de Checoslovaquia (1918) y, con la disolución de esta república, a la constitución de dos estados: la República Checa y la República Eslovaca, en 1993. En 2004, la República Checa pasa a formar parte de la Unión Europea y poco a poco el turismo toma auge, al tiempo que surgen nuevas industrias y la economía se revitaliza. La industria cervecera, en particular, ha conocido un desarrollo espectacular gracias a la calidad de sus productos, con alta demanda en los mercados internacionales y en el mercado interno (la República Checa tiene el consumo de cerveza por habitante más alto del mundo, de acuerdo a los datos de Kirin).

Si bien es una región de fuertes tradiciones, también es un país con uno de los índices de "irreligiosidad" más altos del mundo y el más alto de Europa.

CAPITAL

Praga es la capital checa. Es la principal ciudad del país, con 1.2 millones de habitantes. A orillas del Moldava, se levanta como una de las veinte ciudades más visitadas en todo el mundo. El atractivo más importante son sus construcciones antiguas, que reflejan el lujo de siglos pasados, cuando era una de las capitales más importantes del continente europeo. El transporte es bueno e incluye un funicular para alcanzar rápidamente la cima del monte Petrin. Un lugar de visita obligada es el Castillo de Praga, considerado la mayor fortaleza medieval del mundo, fue construido en el siglo IX y alberga la Catedral de San Vito, el Callejón del Oro y de la Alquimia (allí vivió Kafka), la Capilla de la Santa Cruz (siglo XVIII), la Casa del Preboste (siglo XVII), al antiguo Palacio Real (siglo XII) y la basílica de San Jorge que se levanta sobre una antigua iglesia del 920. La Catedral de San Vito es la principal obra del gótico que puede visitarse en Praga. Los jardines del Castillo y los palacios que se levantan en los alrededores completan este paseo.

El Barrio Pequeño (Malá Strana) está lleno de plazas, palacios e iglesias y alberga el Puente Carlos (el puente más viejo de Praga, sobre el Moldava). El Barrio Judío (Josefov), con varias sinagogas, seis de las cuales se pueden visitar con un único ticket. También es posible visitar el cementerio judío. De todos modos, no se trata de la típica judería antigua de otras regiones de Europa, ya que la arquitectura moderna ha colonizado esta parte de la ciudad, con expresiones de alto valor.

OTROS ATRACTIVOS TURÍSTICOS Y CIUDADES IMPORTANTES

Brno es otro sitio obligatorio para visitar en un viaje a República Checa. Es la segunda ciudad en importancia, sede del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, además de ser sede de otras dependencias administrativas. Uno de los monumentos más visitados es la iglesia de San Pedro y San Pablo, un lugar especial para un encuentro espiritual, además es un grato recuerdo de la iglesia que sobrevivió a los constantes bombardeos de la Segunda Guerra Mundial que tanto azotó a este país. El área de Lednice y Valtice ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, para los amantes del vino este es el ç lugar perfecto; grandiosos paisajes en los que los castillos son protagonistas, el castillo neogótico de la familia Liechtenstein es muestra de ello.

Olomuc, ciudad principal de Moravia, se encuentra en una de las regiones más hermosas que visitar en República Checa. Andando por sus distintos barrios históricos te encontrarás una sucesión de antiguas plazas presididas por fuentes opulentas. Pasear por ellas es como hacerlo por la historia de la República Checa. Y es que Olomouc, situada en el camino que unía Cracovia y Praga, tuvo una gran importancia estratégica entre los siglos XVI y XIX. En Olomouc no te puedes perder la columna mariana más impresionante de República Checa: la Columna de la Santísima Trinidad de Olomouc es una obra barroca del siglo XVIII, obra del arquitecto Vaclav Render. Se empezó a construir en 1716 y se terminó en 1754. En su nivel inferior hay una capilla que se puede visitar y en el nivel superior, todo dorado, se encuentra el grupo escultórico de la Santísima Trinidad que domina el conjunto del edificio. Toda la columna está cubierta de ornamentaciones con significado religioso. En el año 2000 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Definitivamente República Checa tiene hermosos lugares que cautivan a los miles de turistas que visitan el país al año, y la industria del turismo se ha convertido en un importante motor económico para el país. Hay que resaltar que es un lugar que atrae a turistas de todos los perfiles: se puede practicar turismo religioso, turismo tradicional, turismo ecológico, entre otras opciones.

GASTRONOMÍA CHECA

Otro de los tópicos importantes del país es la deliciosa gastronomía. La comida suele contener muchos productos frescos, gracias al clima tan favorable para el cultivo de frutas y verduras, lo cual se complementa con una interesante industria dedicada a la cría de animales de granja. Las actividades de caza pesca también aportan lo suyo a la comida tradicional, al igual que las setas y otros frutos. Por último, los dulces y las cervezas checas son muy reconocidos en todo el mundo y al visitar el país, se puede disfrutar de la producción artesanal de los mismos.